| Rebeca Antonella Flores es la Reina de la Vendimia de Guaymallén 2012 |
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| Institucionales | |||||
| Lunes 13 de Febrero de 2012 15:24 | |||||
Rebeca Antonella Flores, la representante de Puente de Hierro, fue la bella joven que se alzó con la corona guaymallina. Fueron 40 los votos que recibió la morocha de 21 años y sensuales ojos marrones. Cursa cuarto año de Diseño Gráfico y está haciendo el preuniversitario de Gastronomía.
Con 28 votos, resultó elegida Virreina Silvina Gisel Oliva, de Dorrego.
Una noche que prometía Un show musical previo por el que pasaron diversos grupos, una rápida presentación de las candidatas distritales y una sentida Bendición de los Frutos y de los distritos de Guaymallén, marcó el comienzo de la fiesta del departamento más populoso de la provincia.
La bendición
¿De qué trató la fiesta?
Espectáculo deslumbrante Una canción original dio comienzo a la fiesta, y a continuación una lograda y original versión del tema “Siguiendo la Luna” de los Fabulosos Cadillacs. Luego llegó la presentación de cuatro hombres guaymallinos: “Pido permiso para pisar este sagrado escenario. Yo, cuyano de estas tierras, represento al trabajo. El trabajo que dignifica a los hombres, que hace de este lugar un oasis. Homenajeo a los hombres y mujeres que con su trabajo hacen día a día a este departamento pujante”, dijo el primero. “Yo vengo a la celebración de los logros por los que día a día desafiamos a la vida. Traigo el tacho de cosecha que representa los frutos concedidos. ¡Brindo por eso!”, exclamó el segundo. “Soy poeta de esta tierra, soy artista de la Primavera y soy un pincel de un Bermejo colorido. He venido a celebrar con mis queridos compadres. Traigo la guitarra, símbolo de que Guaymallén es una tierra que le ha regalado al mundo grandes artistas con talento. ¡Salud!”, expresó el tercero. “En esta noche quiero sumarme al festejo sintiendo gran emoción. Traigo un poncho marrón. Simboliza la tierra de mi patria, la tradición. Son los valores que nos han dado identidad como pueblo. Gracias a ellos nos formamos como pueblo orgulloso”, cerró el cuarto.
Acto seguido, un espectacular homenaje a los pueblos originarios se realizó en la figura de las tribus huarpes. En él se destacó el legado cultural con el que marcaron a Mendoza. Bailarines con antorchas subieron al escenario desde las butacas, mientras se interpretaba una coreografía marcadamente contemporánea, en la que se representaba a siete caciques. Desde aquí en más, las pantallas LED del escenario se transformaron en verdaderas protagonistas del show junto a los bailarines. En ellas se desplegaban dibujos con paisajes pintados a mano de la tierra y el atardecer. La fiesta siguió con los inmigrantes llegando a las tierras argentinas a poblar las provincias, y las pantallas con dibujos de barcos y el muelle acompañaron una milonga en la que la expectativa y la algarabía por la aventura del nuevo continente se percibía casi al tacto. “Nos quedaremos en Guaymallén, este será nuestro hogar”, anunciaron los inmigrantes que encontraban en este departamento su tierra prometida. Los bailarines festejan la llegada de la prensa, el primer periódico del departamento, que arriba a Guaymallén con las noticias del pueblo. Las viñas, en pinturas abstractas, se desplegaron en las impactantes pantallas. La puesta del cuadro de los inmigrantes anuncia: “dejamos nuestras tierras con gran nostalgia, pero nos alegra ver la dicha del cosechador. Festejemos la fraternidad de nuestra sociedad y nuestros proyectos preciados, nuestro sueño: tener una bodega”. Son las palabras que expresan actores que personifican a los españoles Gargantini y Toso: ilustres apellidos del vino.
Guaymallén albergó poetas e intelectuales y se fundó en su tierra la Biblioteca Almafuerte. Las bibliotecarias bailan en el escenario, presentando la institución de los libros en el departamento. Es que el acto artístico postuló que desde ese entonces la cultura se volvió irrefrenable en el pueblo: música, libros y la gran llegada de la radio con sus tangos, sus milongas y el jazz se colaron en los hogares guaymallinos. Con una exitosa, ecléctica y acertada selección musical -Soledad Villamil, Abel Pintos, Mercedes Sosa, Michel Telo, la banda sonora del célebre musical "Chicago" y hasta el punchi punchi de Poncho fueron algunas de las voces que se mixturaron con preciosas composiciones originales-, la fiesta siguió sorprendiendo: la precisión y virtuosismo del nutrido grupo de bailarines -uno de los más numerosos vistos en las fiestas departamentales de este año- fue para aplaudir de pie y a rabiar. Se trató de una Vendimia con una verdadera visión latinoamericanista, que recuperó la figura y poética del, valga la redundancia, poeta mayor de Guaymallén: Armando Tejada Gómez -una muestra: cuando sonó "Canción con todos" en el escenario, la piel de gallina se propagó por varios de los periodistas y asistentes-. Chile y la cueca, el malambo y las danzas que representaron a las colectividades presentes en nuestra provincia también pasaron sobre las tablas. "Salud Guaymallén, por tu progreso, tus artistas y tu gente. Por tus familias y tu pueblo, Un pueblo ha celebrado su vendimia: ¡Feliz Vendimia, Guaymallén!", se exclamó desde la locución en el cuadro final y la fuerza de los artistas explotó nuevamente en la rotonda del Salcedo. Este año, la responsable máxima de esta fiesta será quien dirija también la "Vendimia para todos". Después de la preciosidad que significó la fiesta guaymallina sólo cabe un interrogante: ¿Para cuando Laura Fuertes y su equipo dirigiendo el Acto Central? ¡La necesitamos urgente! Fuente MDZ |