| Municipales se ufanan de entorpecer el tránsito |
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| Institucionales | ||||
| Viernes 25 de Noviembre de 2011 17:07 | ||||
Esta mañana, minutos antes de las 11, una cuadrilla de municipales de Guaymallén, cortaron literalmente una mano de Adolfo Calle, en la esquina con Dorrego, para levantar unos escombros que estaban en sobre la vereda. Durante varios minutos el tránsito estuvo cortado porque no corrían el camión y al ser preguntados los empleados reprodujeron términos irrepetibles.
Cuando faltaban casi 15 minutos para las 11 el tránsito sobre la Avenida Adolfo Calle, en Guaymallén, estuvo cortado en la mano que circula hacia el oeste gracias a la determinación del jefe de una cuadrilla municipal que no le importó facilitar su tarea a costa de decenas de automovilistas.
“Eran las 10.46 de la mañana. Viajaba en un taxi rumbo a la Universidad Maza porque tenía allí una cita en el colegio de mi hijo. Cuando íbamos por Adolfo Calle hacia el oeste, apenas pasamos Remedios de Escalada el tránsito violentamente se detuvo y comenzaron a sonar las bocinas indignadas de los autos que estaban delante nuestro. Al asomarme por la ventanilla derecha, delantera, del taxi observé que delante un camión estaba cortando toda la mano. Luego advertí que se trataba de una cuadrilla que estaba arrojando con palas algo que parecían escombros en la parte trasera del camión”, inició su diálogo el lector.
Claramente se puede observar la larga cola de vehículos que generó la determinación del jefe de una cuadrilla de empleados municipales de Guaymallén. Luego continuó su relato: “Estuvimos varios minutos esperando. Todo ese tiempo –unos 13 minutos- sonaron y sonaron las bocinas para que despejaran la calle mientras el semáforo cambiaba de color una y otra vez. Mientras, pude ver cómo, en respuesta a los bocinazos, los municipales comenzaron a bailar. Une de ellos entonaba el hit de Guachiturros. Eso desató más aún los bocinazos y los primeros gritos de los automovilistas varados para que movieran el camión. Los municipales, entonces comenzaron a bailar más aún, enervando el ánimo de los automovilistas que comenzaron a abrir las puertas de los autos. Ante tal panorama, de apoco, muy lentamente, el camión se corrió unos metros, sobre calle Dorrego y dejó despejada la mitad de la vía que corre hacia el oeste de la calle Adolfo Calle. Lentamente comenzamos a avanzar. Cuando estuvimos –con el taxi- a la altura de los municipales, mientras filmaba, les pregunté si el trabajo no lo podrían haber hecho en otro momento. Lo único que se pudo reproducir de la boca del jefe de la cuadrilla fue “en qué hora querés que lo hagamos h… de p…” Luego se acordó de la c… de mi madre y de algunas partes sensible de mi cuerpo. “Vení que te parto el o…”, dijo”.
Fuente MDZ |